El Currículum

COORDINADOR DEL GRUPO DE TRABAJO DE INFECCIOSAS DE NEUMOMADRID

José Gallardo: “Hay riesgo de rebrote de la tuberculosis por el aumento de focos de pobreza a causa de la crisis”


La Comunidad de Madrid ocupa el tercer lugar de casos declarados en España

Marta Gómez. Madrid
La falta de un plan de control efectivo de la tuberculosis y de inversión para el avance en el diagnóstico y tratamiento de esta patología convierten a esta enfermedad infecciosa en un “problema de salud pública en nuestro país”, según declara José Gallardo, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de Neumomadrid, con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra el 24 de marzo.

Según los últimos datos publicados por la Red de Vigilancia Epidemiológica de España, a mediados de julio de 2009 se habían notificado ya 3.340 nuevos casos de tuberculosis, lo que pone de manifiesto que esta patología sigue alcanzando cifras elevadas en nuestro país, ¿a qué se debe?

No es que las cifras sean ahora más elevadas, vienen siéndolo desde hace bastantes años. España es junto a Portugal y nada más que por delante de Bulgaria, Rumania, Estonia, Lituania, y Polonia, el país de la UE con más casos de tuberculosis y de la coinfección de tuberculosis y SIDA. Hasta hace cuatro o cinco años teníamos unas tasas entre el 25 y el 35 en casos por 100.000 habitantes en poblaciones “normales”; en la periferia de las grandes ciudades españolas llegaba hasta 60 casos por 100.000 habitantes. Sin embargo, otros países europeos como Holanda sólo notifican alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes.

En este sentido, estamos a la cola de los países de nuestro entorno en el control de tuberculosis. Aunque el Ministerio de Sanidad y Política Social hace un año publicó un documento consensuado con Separ y otras sociedades científicas para el control de la enfermedad, parece que ha sido un mero documento de intenciones que no se ha llevado a la práctica, entre otros motivos, por no haber sido dotado de una asignación presupuestaria.

Realmente, carecemos de un programa nacional de control de tuberculosis. Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2007, en España hay unas tasas de 18.3-22.5 de casos por 100.000 habitantes/año. No obstante, existe una infradeclaración de casos y alrededor de un tercio de los casos no se declaran.

¿Un plan de control solventaría esta falta de registro?

Sí, como lo demuestra la experiencia de otros países de nuestro entorno. Los planes de control que se pusieron en marcha hace 30 años en algunos países europeos han disminuido las tasas de tuberculosis a cifras como las de Holanda. En España existen buenos programas a nivel autonómico, pero no están interconectados entre sí, no hay un organismo nacional que los supervise y dote de presupuesto.

¿Qué características deberían tener ese plan nacional?

Tendría que ser un programa en el que se notificaran nominalmente todos los casos. En Separ, a nivel nacional, hay un neumólogo que notifica los casos de su área sanitaria; por ejemplo, yo me ocupo de mi área sanitaria en Castilla-La Mancha. Oficialmente nosotros tenemos tasas más altas que las notificadas por la Declaración de Enfermedades Infecciosas (EDO).

En definitiva, el programa nacional unificaría todos los casos de tuberculosis a nivel nacional y de él emanarían directrices para aumentar el diagnóstico y concienciaría a los médicos de que deben notificar los casos.

Los datos muestran que Cataluña, Andalucía y Madrid son las CCAA con mayor incidencia de tuberculosis, ¿a qué se debe?

La tuberculosis está unida a la pobreza o extrema pobreza y, en la periferia de las grandes ciudades de estas comunidades autónomas, existen bolsas de pobreza, con hacinamiento elevado de la población , procedentes de la inmigración y de las zonas rurales de España, que las convierten en el caldo de cultivo ideal para que el bacilo tuberculoso se extienda.

Además, con la actual crisis económica están aumentando estas bolsas de pobreza, lo que podría provocar un pequeño rebrote.

También se elevan en nuestro país los casos de tuberculosis multirresistente.

A día de hoy, la tuberculosis es una enfermedad a la que no se dedica dinero para la investigación de nuevos métodos diagnósticos, mas rápidos, y nuevos fármacos. Esto hace que los tratamientos tengan que ser prolongados (6-18 meses) con la consiguiente falta de adherencia de los paciente a este tratamiento y por tanto genera la aparición de resistencias. Actualmente estamos haciendo diagnósticos con métodos que se descubrieron a finales del siglo XIX, como el análisis del esputo, lo que provoca que no se detecten alrededor del 50 por ciento de los casos. Son los países ricos los que deben arbitrar medios económicos para investigar sobre tuberculosis.