En Primera Persona

JUAN ANTONIO RIESCO, NEUMÓLOGO DEL HOSPITAL SAN PEDRO DE ALCÁNTARA (CÁCERES)

“El impacto de la ley actual no ha sido superior al 40 por ciento en la reducción del tabaquismo”


El especialista aboga por un cambio rápido en el marco legislativo

Marta Gómez. Madrid
La falta de eficacia de la ley actual frente al tabaquismo y la necesidad de un nuevo modelo que recoja la restricción absoluta de fumar en lugares públicos, la subida del precio del tabaco y la implantación de unidades de tabaquismo son algunas de las demandas de Juan Antonio Riesco, neumólogo del Hospital San Pedro de Alcántara (Cáceres) y especialista en tabaquismo.

Diversos profesionales de las enfermedades respiratorias han publicado una carta en la revista “British Medical Journal” en la que insisten en la urgencia y necesidad de incluir la nueva Ley Antitabaco en la agenda política. ¿Considera que se está retrasando su endurecimiento?

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Juan Antonio Riesco.

Sí, se están produciendo grandes retrasos en el cambio legislativo. Con este texto, profesionales de distintas especialidades como epidemiólogos, médicos de familia, neumólogos, etcétera, nos hemos unido para insistir en que el modelo español está desfasado y para reclamar un nuevo marco legislativo.

Parecía que el cambio en la ley iba a ser rápido, pero, hasta el momento, el único avance en la lucha contra el tabaco es la próxima aplicación de pictogramas en las cajetillas de tabaco. ¿Qué debería hacerse?

Todos sabemos que los espacios sin humo en España son muy pocos. Nosotros avalamos el endurecimiento y la restricción total de fumar en los lugares públicos. De hecho, si realizamos un análisis de la exposición ambiental al humo de tabaco, observamos que sigue siendo muy elevada entre la población, ni qué decir entre el sector de la hostelería.

Respecto al tema económico, seguimos siendo el estanco de Europa. En este sentido, el IPC es otro de los temas importantes que deberían cambiar. Vamos a intentar incrementar el precio del tabaco –medida eficaz para la prevención entre los jóvenes- , y que parte de los impuestos reyerten en la asistencia del tabaquismo.

En estos momentos, hay estudios que muestran como el impacto de la ley actual no ha sido superior al 40 por ciento en la reducción del tabaquismo. De hecho, su prevalencia no disminuye y, en el caso de las mujeres, aumenta.

¿La financiación de los tratamientos sería otro punto a tener en cuenta frente al tabaquismo?

En las recomendaciones de Separ, ya se recoge la necesidad de financiar los tratamientos. El tabaquismo es una enfermedad crónica, adictiva y recurrente, y la principal causa de enfermedad y muerte evitable.

Sabemos que hay tratamientos que están financiados en estos momentos, como el de la hipercolesterolemia, y que no tienen el mismo grado coste-eficacia que el del tabaquismo. Por este motivo, abogamos por la financiación progresiva de la terapia, es decir, para aquellas personas que fuman y sufren enfermedades como la EPOC, el asma o patología cardiovascular.

En este tipo de pacientes se financiación otros tratamientos, cuando lo más eficaz para disminuir el impacto de la enfermedad es el abandono del tabaco.

En la lucha contra esta enfermedad es muy importante la labor de las unidades de tabaquismo, pero parece que éstas son muy pocas todavía y varían según las comunidades autónomas.

No hay una política clara del abordaje al fumador. Ha habido mucha heterogeneidad en la asistencia a los fumadores. No obstante, el modelo que nosotros planteamos desde la Separ divide la asistencia en varios niveles: uno primero de Atención Primaria, otro de Especializada y la punta del iceberg serían las unidades especializadas de tabaquismo. Estas últimas desarrollarían aspectos relacionados con la docencia, la formación y la investigación.

Y respecto a la investigación, ¿qué estudios se están llevando a cabo en relación al tabaco?

Aparte de estudios epidemiológicos relacionados con el tabaquismo pasivo, hay otras investigaciones sobre la relación entre tabaco y EPOC, rehabilitación cardiaca, rehabilitación respiratoria y proyectos de atención e intervención en pacientes hospitalizados.

Respecto a enfermos fumadores e ingresados en el hospital, ¿considera que se cumple adecuadamente que se trata de un lugar sin humo?

En líneas generales sí. No obstante, el centro debe tener en cuenta que hay grandes fumadores que, ante un ingreso, se ven forzados a no fumar y que, por tanto, necesitan apoyo profesional.

De todos modos, el ingreso de este tipo de pacientes puede ser el lugar ideal para comenzar la deshabituación; en primer lugar, porque es un espacio sin humo, y, en segundo lugar, porque el paciente está muy preocupado por el estado de su salud.