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Miércoles, 23 de febrero de 2011  |  NÚMERO 43 Acceda a nuestra hemeroteca
actualidad
UN ESTUDIO SEPAR MUESTRA DIFERENCIAS SEGÚN EL ORIGEN DEL PACIENTE
Joven, inmigrante, con empleo precario y vivienda compartida, nuevo rostro de la tuberculosis en España
Los inmigrantes tienen más dificultades para finalizar con éxito los tratamientos

Redacción. Madrid
Joven, inmigrante, en situación de desempleo o con trabajo precario y viviendo en grupo son las características comunes de los pacientes de tuberculosos nacidos fuera de España. Un grupo cada vez más numeroso y con necesidades específicas que, según las conclusiones de un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, requiere un nuevo enfoque en el manejo de la enfermedad.

Tal y como afirma Jose María García, neumólogo y primer firmante de la publicación. “El estudio demuestra la necesidad de introducir estrategias específicas para el manejo de la tuberculosis entre los inmigrantes teniendo en cuenta aspectos sociales y de mayor control sanitario, con la ayuda de trabajadores sociales y mediadores culturales”.

“Hasta el inicio de los años noventa, la prevalencia global de tuberculosis disminuyó progresivamente en los países industrializados. A partir de ese momento en muchos países el descenso se frena o incluso invierte la tendencia debido a la llegada de inmigrantes de países menos desarrollados en condiciones sociales y económicas precarias” señala Juan Ruiz Manzano, también miembro del grupo investigador y presidente de Separ. En países como Dinamarca, Holanda, Suecia, Suiza o el Reino Unido, los pacientes extranjeros representan más de la mitad de los casos de tuberculosis: 100/100.000 inmigrante frente 15/100.000 población nativa.

España no escapa a la tendencia. Un estudio realizado por la Separ, a través del Programa Integrado de Investigación de Tuberculosis (PII), muestra un considerable incremento de casos de esta enfermedad en inmigrantes alcanzado el 30 por ciento del global. En concreto en Barcelona, una ciudad que recibe un importante flujo de inmigrantes, el porcentaje de casos en inmigrante ha pasado del 5 al 50 por ciento de 1995 a 2008.

Ahora, un nuevo estudio del Programa PII de Tuberculosis de Separ, publicado en PlosOne, ha analizado las diferentes características de la tuberculosis entre pacientes inmigrantes y nativos valorando la influencia de parámetros demográficos, sociales, económicos y analizando cómo se enfrentan a la enfermedad. Han participado 1.500 pacientes de 53 centros de toda España.

El estudio concluye que existen claras diferencias en las características de la tuberculosis según el origen de los pacientes. Los inmigrantes infectados tienen un perfil demográfico característico: son jóvenes, están desempleados o con trabajos inestables y suelen vivir en condiciones precarias y en grupo, lo cual es, a su vez, un factor de riesgo de contagio. Por el contrario los pacientes nativos suelen ser personas mayores de 50 años.

El grupo de inmigrantes también presenta unos porcentajes más bajos en consumo de tabaco y alcohol comparado con los pacientes españoles seguramente por motivos religiosos y económicos.

Otra diferencia importante es como el paciente inicia el proceso de diagnóstico y tratamiento. Los inmigrantes llegan a través de las urgencias o los centros de Atención Primaria con síntomas más avanzados, mientras los pacientes nativos acuden a la consulta de especialistas.

“El motivo es que la visita del especialista requiere cita previa y una dirección de contacto que los inmigrantes no siempre pueden dar, porque cambian de domicilio incluso de ciudad muy a menudo y no tienen papeles” explica García. Una vez diagnosticados, los inmigrantes también tienen mayor dificultad para comprender la enfermedad y el tratamiento lo que repercute en un mayor abandono del tratamiento.

En este sentido, los neumólogos ven necesario la adaptación de los programas de tuberculosis a las necesidades y características de los inmigrantes “el papel de los trabajadores sociales o los mediadores culturales se convierte en un aspecto fundamental, no solo como traductores del médico, sino porque ayudan al medico a comprender las diferencias culturales y sociales y viceversa y mejorar así la relación y la confianza medico-paciente” apunta Joan Cayla, miembro del equipo investigador.

En lo que se refiere al seguimiento del tratamiento, los nativos tienen un mayor porcentaje de éxito 91,9 por ciento frente al 83,5 por ciento de los inmigrantes. Aunque ambos porcentajes son altos, el éxito de los inmigrantes está ligeramente por debajo de las recomendaciones (85 por ciento). El porcentaje de abandono también es superior en inmigrantes 8,5 por ciento lo que ha llevado a los investigadores del estudio a recomendar un tratamiento más exhaustivo en los inmigrantes, con más visitas de control, mayor comunicación entre los responsable de salud de diferentes áreas que facilite el seguimiento cuando los inmigrantes cambian de domicilio y mayores esfuerzos para conseguir mayor integración de esta población inmigrante.

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