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Lunes, 03 de octubre de 2011  |  NÚMERO 56 Acceda a nuestra hemeroteca
PUBLICACIONES CIENTÍFICAS
ESTHER BARREIRO, DEL CIBERES, PUBLICA EN ‘JOURNAL OF APPLIED PHYSIOLOGY’
Los pacientes con EPOC no presentan destrucción muscular hasta fases muy avanzadas
Los resultados indican que es fundamental que personas con EPOC moderada ejerciten su musculatura para mantener una buena calidad de vida

Redacción. Madrid
Un equipo de investigadores del Hospital del Mar y su Instituto de Investigación (IMIM), y del Ciber de Enfermedades Respiratorias (Ciberes) del Instituto de Salud Carlos III, han liderado un estudio donde se demuestra que los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave no presentan fenómenos de destrucción muscular hasta fases muy avanzadas de la enfermedad, sobre todo cuando aún se preserva una buena masa muscular. De ahí se podría llegar a deducir que ejercitar la musculatura no sólo es posible sino que es recomendable. Los resultados del estudio ‘Inflammatory cells and apoptosis in respiratory and limb muscles of patients with COPD’ se han publicado en la revista Journal of Applied Physiology.

Esther Barreiro.

Hasta la fecha se había observado que los enfermos con EPOC en estado grave y con pérdida considerable de masa muscular, presentaban niveles altos de muerte celular programada (apoptosis) en los tejidos. Pero faltaba saber si los enfermos sin pérdida de masa muscular, los casos de EPOC predominantes en España, también presentaban fenómenos apoptósicos. Este equipo de investigadores ha dado un paso adelante y ha respondido a estos interrogantes: “en los casos intermedios de esta enfermedad, sin pérdida de masa muscular, no se ha observado ningún indicador de destrucción de la musculatura, ni que muestre signos avanzados de apoptosis”, explica Esther Barreiro, neumóloga del Hospital del Mar y científica del Ciberes, que ha liderado la investigación.

Para realizar el estudio, se establecieron tres grupos: pacientes con EPOC moderada, con EPOC severa y un grupo de sujetos control. Se observó si había inflamación celular en tres músculos: el intercostal externo, diafragma y cuádriceps y si se daban fenómenos apoptósicos. Se obtuvieron muestras biópsicas de músculos respiratorios y de las extremidades inferiores de cada paciente y se analizaron a partir de cuatro marcadores de apoptosis. “Un primer marcardor fue la caspasa, un grupo de proteínas mediadoras esenciales en el proceso de apoptosis, observadas tanto por preparación histológica como a nivel molecular. Otro marcador se basa en la determinación de la rotura del ADN”, detalla Barreiro.

“Cuando hay apoptosis este marcador está aumentado porque el ADN se está destruyendo y el marcador detecta los filamentos de la doble hélice que resultan de ello. Y, el tercer marcador es lo que se llama Gold Standard y se trata de microscopía electrónica, la técnica de referencia para cualquier patólogo”, añade Barreiro, jefe del Grupo de Investigación en mecanismos moleculares de predisposición al cáncer de pulmón del IMIM.

Después de mirar los núcleos de todas las preparaciones obtenidas, se encontró que no había diferencia entre el número de núcleos en fase de apoptosis en los músculos respiratorios y periféricos de los enfermos de EPOC graves respecto del grupo de control. “Es decir, el hecho de padecer EPOC no condiciona necesariamente que haya más destrucción muscular”, explica la neumóloga. Ninguno de los marcadores dio una diferencia clara en ninguno de los tres grupos de estudio excepto uno de ellos: el túnel tanto en los músculos respiratorios como en el cuádriceps. “Hemos llegado a la conclusión de que podría haber un poco de apoptosis pero lo que nosotros creemos que hay, realmente, es un mecanismo de reparación celular”.

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