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Viernes, 29 de abril de 2016  |  NÚMERO 81 Acceda a nuestra hemeroteca
XXI CONGRESO DE NEUMOMADRID
La complicada transición del niño con asma de difícil control a la edad adulta
Neumólogos pediátricos y de adultos proponen un circuito asistencial conjunto para facilitar el proceso
Sandra Melgarejo. Madrid

Elena Alonso, neumóloga infantil del Rey Juan Carlos de Móstoles; Antolín López Viña, neumólogo del Puerta de Hierro; y los moderadores de la mesa, Salomé Albi, del 12 de Octubre, y Salvador Díaz Lobato, del Ramón y Cajal.

En la mesa sobre Neumología Pediátrica celebrada en el XXI Congreso de Neumomadrid, la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica, se ha destacado la “complicada” transición del niño con asma de difícil control a la adolescencia y a la etapa adulta. “El problema de esta transición es la propia adolescencia, que es una etapa de la vida completamente distinta a la infancia y a la edad adulta. Hasta este momento, el control de la medicación, de la sintomatología y de las revisiones del niño lo llevaban los padres, pero cuando ya es adolescente se da cuenta de que es él mismo quien tiene que saber si se encuentra mal, quien tiene que decidir si toma o no la medicación y quien tiene que acordarse de tomarla, porque no aprueba que sus padres estén encima de él. A la vez, tampoco quiere que sus compañeros, que son sus iguales y su referente, sepan que tiene una enfermedad”, ha comentado Elena Alonso, de la Unidad de Neumología Infantil y Trastornos del Sueño del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles.

“Además, el neumólogo pediátrico que le ha seguido desaparece y aparece el neumólogo de adultos, al que no conoce de nada y trabaja de forma completamente diferente. Es una época complicada, no tanto por la medicación, sino por la propia edad”, ha añadido. Debido a todos estos cambios, los especialistas proponen un circuito asistencial conjunto, en el que la última consulta en Pediatría y la primera en Neumología del adulto sean llevadas a cabo por el pediatra y el neumólogo a la vez. “Las consultas conjuntas, que ya se hacen en las unidades de fibrosis quística, serían lo ideal. Habitualmente, el pediatra se encarga de darle al neumólogo de adultos toda la información y le presenta al paciente, pero lo hace por buena voluntad, no porque esté protocolizado”, ha comentado Alonso.

Posteriormente, y siguiendo esta línea, Antolín López Viña, médico adjunto del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Puerta de Hierro, ha recomendado que las primeras revisiones con el neumólogo de adultos se hagan con el adolescente solo, sin la presencia de sus padres, y que se fijen objetivos y pactos con el joven para que se involucre en el abordaje de su enfermedad.

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