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Lunes, 12 de marzo de 2012  |  NÚMERO 67 Acceda a nuestra hemeroteca
ACTUALIDAD
XXI REUNIÓN ANUAL DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SUEÑO
La apnea del sueño en mujeres posmenopáusicas casi iguala a la de los hombres
Cerca del 50 por ciento de los pacientes con este problema desarrollan hipertensión arterial

Redacción. Madrid
La Sociedad Española de Sueño (SES) ha reunido en Burgos a los 300 especialistas más destacados del panorama nacional e internacional para analizar los últimos avances en Medicina del Sueño. Este encuentro ha tenido un marcado carácter multidisciplinario, ya que han participado neumólogos, neurólogos, neurofisiólogos, psiquiatras, psicólogos, odontólogos, biólogos, pediatras, otorrinolaringólogos, médicos de Atención Primaria y personal de Enfermería, entre otras disciplinas.

En la XXI Reunión Anual de la SES se han repasado los últimos descubrimientos en materia de riesgo cardiovascular en mujeres con apnea, ya que algunos estudios revelan una asociación incuestionable entre este trastorno y el aumento de riesgo cardio y cerebrovascular. En concreto, un estudio realizado por el equipo del Francisco Campos, miembro de la SES, a 1.116 mujeres con sospecha de apnea concluye que “las pacientes con apneas obstructivas del sueño graves pueden alcanzar hasta 3,5 veces más riesgo cardiovascular que las mujeres sin apnea”.

En lado positivo de la balanza, este mismo estudio demostró que el tratamiento de las apneas de sueño con presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) permite reducir el riesgo cardiovascular hasta índices similares a los de las mujeres sanas. De esta forma, la adherencia al CPAP, medida en horas de uso diarias, se asoció de forma inversa al riesgo de muerte cardiovascular, por lo que la mortalidad fue menor en las mujeres con mejor cumplimiento terapéutico.

Las pacientes con apnea grave tienen
3,5 veces más riesgo cardiovascular.

La menopausia es uno de los momentos claves en la mujer, donde se producen cambios hormonales significativos que se traducen en alteraciones físicas, fisiológicas y psicológicas que favorecen la aparición de trastornos o dificultades en el sueño. Además del aumento del insomnio en este tramo de vida, los cambios hormonales justifican que la prevalencia de apnea del sueño en mujeres posmenopáusicas aumente hasta prácticamente igualarse a la de los hombres: “la apnea del sueño es más frecuente en hombres que en mujeres en edad media (4-6 por ciento de hombres frente al 2-3 por ciento de mujeres). Sin embargo, el aumento de la colapsabilidad de la vía aérea superior durante el sueño, la distribución de la grasa corporal y algunos aspectos hormonales de la menopausia justificarían este aumento tan notable”, ha indicado Campos.

Cerca del 50 por ciento de los pacientes con apnea del sueño desarrollan hipertensión arterial

“Hoy día la apnea del sueño está considerada por la comunicad científica como la principal causa de hipertensión arterial secundaria. Además, los pacientes con este trastorno tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, accidentes cerebrovasculares y un exceso de mortalidad”, ha explicado Joaquín Durán, miembro de la SES. “La apnea del sueño es un marcador de riesgo cardiovasular de primera línea, ya que aproximadamente el 50 por ciento de estos pacientes desarrollan hipertensión arterial”, ha advertido el somnólogo.

Los especialistas han profundizado sobre las complicaciones que pueden aparecer tras una apnea infradiagnosticada: los pacientes con apnea del sueño presentan repetidas obstrucciones de la vía aérea superior durante el sueño, debido a una alteración anatómica y/o funcional que conduce a la fragmentación del sueño y a una disminución de la oxigenación del organismo. “Como consecuencia, la apnea está relacionada con la producción de accidentes de tráfico, laborales y domésticos, una reducción de la calidad de vida”, ha indicado Durán. Sin embargo, hacer un diagnóstico adecuado permitiría establecer un tratamiento oportuno y reducir el riesgo cardiovascular a los índices similares al de la población sin apneas, advierten los especialistas.

A la hora de destacar los avances más importantes que se han producido en los últimos años, los asistentes han coincidido en señalar la búsqueda de la denominada ‘huella genética’ de la apnea del sueño, que consiste en la identificación de los grupos de genes implicados en la aparición de este trastorno. “La apnea del sueño es poligénica, es decir, su expresión está condicionada por la influencia de muchos genes que actúan simultánea o secuencialmente. Por esta razón, seguimos trabajando para conocer los genes específicos que codifican proteínas sensibles que generen la apnea”, ha detallado Durán.

En la reunión también ha participado Allan Pack, de la Universidad de Pensilvania, considerado uno de los mayores expertos en trastornos del sueño y que en los últimos años se ha dedicado a estudiar la huella genética de la apnea del sueño y a la buscar nuevos marcadores de riesgo de la enfermedad. En la actualidad, está demostrado que la apnea del sueño tiene una clara influencia genética, ya que el desarrollo de la enfermedad por parte de un familiar en primer grado multiplica por dos el riesgo de padecerla. Los protocolos actuales de medicina personalizada están directamente ligados al concepto de huella genética, ya que permite analizar el riesgo individual de cada paciente en base a su carga genética. “Este cambio de paradigma hacia el tratamiento individualizado es esencial en la apnea del sueño, ya que la genética nos permitirá identificar aquellos pacientes con mayor riesgo de desarrollar, no solo apnea de sueño, sino las complicaciones derivadas de esta enfermedad”, ha advertido Durán.

Dificultades en el diagnóstico

Las dificultades a la hora del diagnóstico ha sido otro de los temas comentados durante la jornada: “hombres y mujeres perciben de forma distinta las características de su sueño, así como los síntomas asociados a ciertos trastornos. Las mujeres tienden a describir sensación de cansancio o fatiga y menos somnolencia excesiva diurna. Además, por motivos sociales, las mujeres podrían ser reacias a informar o consultar algunos síntomas típicos de ciertos trastornos, como el ronquido”, ha explicado Campos. “Otra característica de la mujer es que suele acudir sola a la consulta médica, cuando el diagnóstico de este tipo de trastornos es conveniente que se haga en presencia de la pareja, para que, por ejemplo, pueda describir la existencia o no de ronquidos o pausas durante el sueño”.

En el caso de la apnea de sueño, el hombre suele acudir a la consulta médica acompañado de su pareja, que detalla la triada clásica de ronquidos, pausas observadas y somnolencia excesiva diurna. “Sin embargo, la mujer es más probable que acuda sola y consulte síntomas menos típicos como cansancio, depresión, ansiedad o insomnio, que hacen que el médico no sospeche apnea de sueño como primera opción”, ha puntualizado Campos.

En la actualidad, alrededor de un 20 por ciento de los españoles padece de forma crónica alguno de los 88 tipos de trastorno del sueño reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lejos del escaso valor que socialmente se le presupone al sueño, como estado de letargo y reposo, las alteraciones de sueño pueden acarrear un importante deterioro de la calidad de vida, la aparición de enfermedad cardiovascular o de trastornos psiquiátricos y el envejecimiento neuronal, además de un alto índice de siniestralidad. Por eso, los expertos inciden en que prevenir cualquier alteración crónica, o diagnosticarlas a tiempo, es clave para mejorar la calidad de vida de las personas y, en paralelo, ayudar a la sostenibilidad del sistema sanitario.
 

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