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Miércoles, 20 de julio de 2016  |  NÚMERO 84 Acceda a nuestra hemeroteca
SEGÚN UN ESTUDIO MULTICÉNTRICO EN 16 HOSPITALES
La apnea de sueño grave disminuye el riesgo cardiovascular en obesos con insuficiencia respiratoria
Esta investigación se ha presentado en las Jornadas Científicas del Ciberes
Redacción. Madrid
Un equipo de investigadores españoles acaba de mostrar que los pacientes con síndrome de Pickwick con apneas de sueño de gravedad extrema tienen menor riesgo cardiovascular que aquellos con la misma enfermedad pero sin apneas de sueño grave, “lo que ha dejado perpleja a la comunidad científica”, ha explicado Juan Fernando Masa, investigador del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (Ciberes), en las X Jornadas Científicas Ciberes celebradas recientemente en Madrid.

Juan Fernando Masa.

La insuficiencia respiratoria unida a las apneas del sueño en pacientes con obesidad, conocida como síndrome de Pickwick, es cada vez más frecuente como consecuencia de la epidemia de obesidad que sufre el mundo desarrollado. Más del 70 por ciento de estos pacientes tiene apneas de sueño grave y un tercio presenta una gravedad extrema. Por otra parte, se conoce que los pacientes con apneas de sueño grave sin insuficiencia respiratoria (de menor gravedad) tienen un alto riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular. Por tanto, antes de esta investigación se suponía que la mayor morbilidad cardiovascular de los pacientes con este síndrome se debía principalmente a la gravedad también alta de sus apneas de sueño.

En este estudio multicéntrico, publicado en la revista Chest, se ha comparado la morbilidad cardiovascular en pacientes con Pickwick sin apneas de sueño grave, aquellos con apneas de sueño grave y finalmente los que tenían apneas de sueño de gravedad extrema. Estos últimos tienen una drástica reducción de la morbilidad cardiovascular y de los ingresos hospitalarios en comparación con los otros dos grupos, a pesar de que el grupo de gravedad extrema tenía también insuficiencia respiratoria más grave. Asimismo, de manera interesante y desconocida hasta ahora, los afectados por síndrome de Pickwick de extrema gravedad tenían unas características antropométricas y clínicas (fenotípicas) diferenciales a los demás grupos, lo que permite identificarlos a priori.

Este estudio, coordinado por Juan Fernando Masa desde el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres, se ha realizado en el marco del Ciberes, con la colaboración de 75 investigadores de 16 hospitales y una duración de cinco años.

La insuficiencia respiratoria, frecuentemente unida a las apneas del sueño conformando el síndrome de Pickwick, produce un gran deterioro de la calidad de vida y un aumento de la mortalidad. Tiene su origen principalmente en la acumulación de grasa en el tórax y en el abdomen, que dificulta enormemente la respiración. Su tratamiento no está totalmente definido. La pérdida de peso era considerada el mejor tratamiento, pero es difícil de conseguir y mantener. También se ha propuesto la cirugía de estómago (gastroplastia), que tiene más riesgo en los pacientes con insuficiencia respiratoria. Otro tratamiento empleado es la ventilación no invasiva. También se utiliza la CPAP, similar a la ventilación no invasiva pero más simple y económica.

La paradoja del efecto protector“Los investigadores explican este paradójico efecto protector cardiovascular en lo que se conoce como la teoría del acondicionamiento a la falta crónica de oxigeno (hipoxia). La especie humana tiene una gran capacidad de adaptación al medio que le rodea y probablemente esta es una de las razones por la que nuestra especie domina sobre otras en el planeta. Los humanos podemos vivir a 50ºC y a -50ºC pero necesitamos un periodo de adaptación. Los sujetos que viven en altitud (por ejemplo en el Himalaya) tiene hipoxia crónica importante pero su supervivencia parece similar a los que viven a nivel del mar. En el grupo de pacientes con Pickwick con gravedad extrema comienzan a tener síntomas y enfermedad antes que los otros dos grupos por lo que de alguna forma tienen más tiempo, aparte de mayor estimulo, para adaptarse a la hipoxia generando una serie de substancias que evitarían o disminuirían las enfermedades cardiovasculares”, explica Masa.

Este artículo forma parte del proyecto español Pickwick, el más amplio e importante que se ha llevado a cabo hasta ahora. El siguiente paso es comprobar si las conclusiones obtenidas tienen implicaciones relevantes para la práctica clínica. “Dado que no se había realizado un estudio de estas características en todo el mundo, existe una gran expectación internacional por los resultados”, asegura Masa.

El estudio ha contado con la colaboración de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y VitalAire. Han participado los hospitales San Pedro de Alcántara (Cáceres), General Yagüe (Burgos), Arnau de Vilanova (Lleida), Txagorritxu (Vitoria), Valdecilla (Santander), Virgen del Rocío (Sevilla), La Paz (Madrid), Xeral-Calde (Lugo), 12 de Octubre (Madrid), Vall d'Hebron (Barcelona), Jiménez-Díaz (Madrid), Gregorio Marañón (Madrid), Miguel Servet (Zaragoza), Virgen de la Macarena (Sevilla), San Juan (Alicante) y Universitario Insular (Las Palmas).

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