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Viernes, 30 de septiembre de 2016  |  NÚMERO 85 Acceda a nuestra hemeroteca
FACILITA EL TRATAMIENTO INDIVIDUALIZADO 
El abordaje multidisciplinar del tabaquismo es la clave del éxito
Solo entre el 3 y el 5% de los pacientes consigue dejar de fumar sin apoyo sanitario 
Redacción. Madrid
El tabaquismo es un problema de salud pública de primer orden debido a su alta prevalencia, mortalidad y consumo de recursos. Desde hace décadas, los avances científicos en este ámbito se han centrado en diseñar tratamientos farmacológicos eficaces para el abandono del tabaco, que han ido acompañados de  acciones preventivas para evitar el inicio a tan dañino hábito y para difundir sus efectos nocivos. En este sentido, numerosos estudios avalan que las intervenciones en tabaquismo han demostrado ser más eficientes y coste efectivas que muchas otras intervenciones preventivas.

Paz Vaquero.

El papel tanto de médicos como de Enfermería es fundamental en la documentación del tabaquismo como patología, en la motivación para el abandono del tabaco y en el apoyo al paciente durante todo el proceso de deshabituación. “Todos los profesionales sanitarios debemos estar implicados en las intervenciones en tabaquismo, adaptando las mismas a los distintos niveles de actuación y personalizándolos a las características de cada fumador”, explica la DUE Paz Vaquero Lozano, especialista en tabaquismo y coordinadora del Área de Enfermería de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). “El consejo sanitario es el instrumento de intervención más sencillo y económico. Si se lleva a cabo de la forma adecuada permite lograr cambios significativos en la conducta de los fumadores”, añade.

El consejo sanitario para dejar de fumar debe ser breve, firme, personalizado y oportunista, por ejemplo aprovechando la visita de control del paciente a la consulta. “Un objetivo asistencial primordial en los servicios de neumología españoles es implementar el consejo antitabaco en la práctica clínica diaria. Existe evidencia científica que demuestra que el consejo para dejar de fumar, brindado por la enfermería a los pacientes, aumenta entre un 5 y un 10 por ciento las probabilidades de éxito de abandono”, asegura Vaquero. “Si a dicho consejo se le añade un seguimiento individualizado del paciente, el efecto de esta intervención resultará todavía más eficaz”, añade.

Por otra parte, uno de los ámbitos donde la intervención del tabaquismo puede ser muy eficaz es durante la hospitalización del paciente. En ese momento, la persona es más vulnerable y la intervención oportunista del profesional junto con un seguimiento al alta aumenta de forma significativa el abandono del consumo de tabaco. El abordaje del tabaquismo en el paciente respiratorio hospitalizado es parte del tratamiento pero aún es escaso en los hospitales españoles y, por tanto, “un reto que debemos asumir”, añade esta profesional de las enfermedades respiratorias.

Aunque los fumadores consideran que el consejo de un profesional sanitario es un aspecto motivador muy importante para dejar de fumar, se estima que solamente entre el 30 y el 40 por ciento de los pacientes fumadores son aconsejados en este sentido. El esquema de ejecución del consejo sanitario en tabaquismo se rige por cinco fases. La primera de ellas es identificar a los fumadores, mediante la interrogación sistemática a todo usuario que acuda a la consulta de tabaquismo. La segunda es motivar al paciente para dejar de consumir en un lenguaje claro y conciso. Seguidamente, se debe valorar la disposición del paciente para cesar el hábito. La cuarta fase consta en la preparación de un plan de tratamiento individualizado con información sobre el proceso y los métodos que se llevarán a cabo (farmacológicos o conductuales). Finalmente, es crucial establecer un calendario para el seguimiento y control del cumplimiento de las pautas establecidas, ya sea telefónico o presencial. La intervención mínima que se debe realizar se establece en función de la fase de abandono en la que se encuentre el fumador. “El alto impacto poblacional y los mínimos costes que suponen este tipo de intervenciones son las causas claves por las que las principales guías clínicas recomiendan que sean aplicadas al menos una vez a todos los fumadores. También es importante la formación de los profesionales para ayudar a dejar de fumar, evitar el consumo de tabaco y para promover estrategias de disminución a la exposición al humo del tabaco de terceros”, asegura Vaquero.

Existen numerosas enfermedades respiratorias crónicas que se desarrollan a causa del tabaco, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Alrededor del 85-90 por ciento de los casos de esta enfermedad se deben al consumo del tabaco y se calcula que un 25-35 por ciento de los fumadores pueden desarrollarla a lo largo de su vida. Es alarmante destacar que entre el 30 y el 50 por ciento de los pacientes con EPOC siguen consumiendo tabaco a pesar de estar diagnosticados y de conocer que este hábito influye negativamente en la progresión de su enfermedad.

El tratamiento del tabaquismo en estos fumadores es decisivo. Este consiste en la combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC) y tratamiento farmacológico. “El abandono del consumo del tabaco es la intervención sanitaria más eficaz para frenar el deterioro progresivo de la EPOC”, afirma Vaquero. “Es imprescindible incluir el tratamiento del tabaquismo como una parte insustituible en los programas de abordaje integral de la EPOC y que el SNS financie los fármacos necesarios”, concluye.

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