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Lunes, 31 de octubre de 2011  |  NÚMERO 58 Acceda a nuestra hemeroteca
ACTUALIDAD
SEGÚN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUMOLOGÍA PEDIÁTRICA
Aumenta la tuberculosis infantil con resistencia a medicamentos
Prevenir la transmisión de adultos a niños es fundamental para frenar el contagio de la enfermedad

Redacción. Madrid
La tuberculosis infantil ha sido ignorada en muchas ocasiones cuando se habla de la tuberculosis epidémica mundial, debido a que generalmente el niño enfermo no es contagioso. En España en el año 2009 se declararon 7.662 casos nuevos de tuberculosis, de los que el 7,7 por ciento del total fueron niños, según cifras del Centro Nacional de Epidemiología.

Casi la mitad de los casos diagnosticados en España se presentan en
personas que proceden de países en desarrollo.

De acuerdo con Neus Altet, especialista de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP), “la pobreza, la mala alimentación, la falta de higiene o de vivienda y la enfermedades que debilitan las defensas son factores de riesgo que incrementan la posibilidad de caer enfermo, factores que pueden ser agravados por la situación económica, política y social que sufren los países”. De ahí que casi la mitad de los casos diagnosticados en España se presentan en personas que proceden, en general, de países en desarrollo.

Las mayores tasas de tuberculosis se dan en las grandes ciudades. Un ejemplo de ello es Barcelona, donde se declararon 15 casos de tuberculosis en menores de 15 años, donde 10 de ellos son niños de cero a cuatro años con una elevada tasa de incidencia tanto en niños como en niñas (10,4 por 100.000 y 18,2 por 100.000 respectivamente), según cifras de la Agencia de Salud Pública de la ciudad.

La principal fuente de contagio para los niños son los adultos convivientes que sufren una tuberculosis contagiosa. Ante este foco de riesgo y, según los expertos, la clave para erradicarla se basa en: el diagnóstico precoz, el control del entorno del paciente y, el cumplimiento del tratamiento. Un niño en el que se diagnostica la infección o la enfermedad tuberculosa es como un “farolillo rojo”: cerca de él hay un adulto que quizás aún no sabe que sufre una tuberculosis.

La Tuberculosis es una enfermedad curable, pero su diagnóstico y tratamiento eficaz supone un desafío en todos los países europeos. Según Altet, en el caso de la tuberculosis infantil, el tratamiento, con una duración aproximada de seis meses, es incómodo aunque generalmente bien tolerado, para el niño enfermo puesto que debe ingerir diversidad de medicamentos pero pueden minimizarse sus inconvenientes si se utiliza la medicación integrada.

Sin embargo, uno de los mayores retos a los que se enfrentan los científicos es la aparición de tuberculosis con resistencias a los medicamentos: la tuberculosis multidrogorresistente (TB-MDR) y la tuberculosis con resistencia ampliada (TB-XDR). Este tipo de tuberculosis, que también se transmiten de adultos a niños, constituyen una amenaza a nivel mundial, con medio millón de casos declarados anualmente y para los que muchas veces no existen tratamientos efectivos, por lo que puede tener una elevada mortalidad.

Los expertos afirman que todavía hace falta mucha investigación para mejorar los métodos de diagnóstico, encontrar sustancias eficientes que acorten la duración de la terapia, y crear mejores vacunas que protejan contra más formas de tuberculosis.

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